Cuando la tarea de los niños es un problema

A lo largo de mi práctica profesional, en el ámbito privado, social y gubernamental, me he encontrado permanentemente con diferentes obstáculos para el estudio y la realización de la tarea por parte de los niños y dificultades en el acompañamiento por parte de los padres.

Frente a estas situaciones conflictivas, tanto familia como los niños sienten rechazo por la tarea, buscan evitarla, la sienten excesiva, pesada y no le encuentran sentido generándoles un sentimiento de frustración y rechazo.

Luego del trabajo realizado con las familias, he observado inquietudes en relación a:

  • Dificultades en la puesta de límites.
  • Diferencias de criterios didáctico pedagógicos entre la escuela de hoy y la educación adquirida por los padres o tutores.
  • Falta de hábitos de organización y estudio.
  • Baja tolerancia a la frustración por parte de los niños y de los padres.
  • Dificultades de los adultos para asimilar las nuevas tecnologías de informática y comunicación.
  • Conflictos en el proceso de comprensión lectora, que se observan el gran parte de los niños y adolescentes y ante lo cual la familia no sabe cómo abordar, ni comprenden, ya que los niños de hoy que manejan con tanta agilidad la tecnología y no logran comprender una consigna ni interpretar un texto.
  • Las particularidades del vínculo familia e hijo según la etapa evolutiva por la que atraviesan, los padres no están preparados ya que aprendemos a ser padres con cada uno de nuestros hijos.

Luego de observar que todas estas variables se repetían en todos los ámbitos, he comenzando a trabajar con un grupo de profesionales en un Taller de Padres, en cual nos planteamos, ¿Cuándo la tarea es un problema?, y comenzábamos a actuar con diferentes estrategias orientadas a:

  • Comprometer, orientar y formar a las familias en todo lo que implica el proceso de aprendizaje de sus hijos.
  • Aunar criterios entre familia e hijos para acompañar el desempeño en cada una de las etapas escolares por las que transiten.
  • Crear conjuntamente nuevas estrategias y acuerdo para llevar acabo el proceso de aprendizaje de los niños.
  • Fomentar un espacio de armonía y bienestar al momento de hacer la tarea.
  • Propiciar el desarrollo de la autonomía y autogestión de cada niño y de las familias al momento de hacer las actividades escolares.

Para lograr algunos de estos objetivos trabajamos sobre:

El horario escolar, conocerlo todos, ponerlo en un lugar visible, para ir enseñándoles a los niños a anticipar la preparación de la mochila, de las actividades y de las responsabilidades.

Un calendario mensual, para saber fechas importantes, exámenes, trabajos prácticos, cumples, etc, lo que nos ayuda a la organización de las actividades, a saber con cuanto tiempo contamos para poder realizar las tareas de forma óptima.

La formación de hábitos, desde el baño, cena, horario de la tarea, preparación de la mochila y materiales que hay que llevar al cole, etc.

El cumplimiento de los límites, es un tema que no llevaría varias notas, pero lo más importante es pensar que estos deben ser concretos, pequeños y sostenibles…nunca le digas, ¨nunca más venimos al shopping¨, ellos saben que es mentira.

El acompañamiento de los hijos, con calidad de tiempo, y no cantidad.

El tiempo dedicado a la tarea, debe ser concreto, sin tv, sin tablet, sin celular, ni niños ni padres, este es un momento concreto.

Estas son algunas de las estrategias que nos ayudan a participar de forma activa y positiva en el proceso de aprendizaje de nuestros hijos, sin olvidarnos que debemos ser padres participativos y en constante formación, y así la tarea dejará de ser un problema para convertirse en un momento de aprendizaje mutuo y de conocimiento único, que debemos disfrutar.

Lic. Natalia Serna
Psicopedagoga
MP1729

 

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